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La población reclusa extremeña baja de las mil personas por primera vez en diez años

19 de diciembre de 2016

Las causas del descenso son el aumento de las penas que sustituyen a las de cárcel y un cambio en el Código Penal, según el Ministerio del Interior

HOY.ES – (ANTONIO ARMERO, EXTREMADURA).- Por primera vez en al menos una década, la población reclusa extremeña no supera las mil personas. En la semana inicial del mes pasado, entre los centros penitenciarios de Badajoz y Cáceres había 994 reclusos entre penados y preventivos. Y en la anterior a esa, 995, aunque el punto de inflexión llegó antes. En concreto, en la segunda semana del mes de septiembre, en la que la región bajó de los mil presos por primera vez desde al menos el año 2006 (la web de Instituciones Penitenciarias no proporciona cifras anteriores a ese ejercicio). En diciembre de ese año, que es el último dato disponible, había en la comunidad autónoma 1.272 personas cumpliendo penas privativas de libertad.

La cifra mensual más reciente es la media -se emplea este concepto porque el número de internos sube y baja a lo largo del mes- de octubre, que se cerró con 617 internos en la prisión de Badajoz y 391 en la de Cáceres. Es decir, 1.008 en la región, un 28 por ciento menos que en el año 2009, según el informe facilitado por Instituciones Penitenciarias. Ese descenso es superior al registrado en el conjunto de España, que en el mismo periodo experimentó una caída de su población reclusa de un 22 por ciento.

Tanto a escala regional como nacional, el descenso se explica, fundamentalmente, por dos motivos. El primero es la modificación del Código Penal que se aprobó en el año 2010, y que «rebajó la condena por delitos contra la salud pública para adecuar nuestra norma a la europea», explica Instituciones Penitenciarias. «Así -añade-, se pasó de seis años la condena mínima y nueve la máxima, a tres y seis años, respectivamente».

Evitar la pérdida de libertad

La segunda razón, analiza la misma fuente oficial, es «el incremento de las penas y medidas sustitutivas del ingreso en prisión que imponen los jueces». En lo que a Extremadura se refiere, en el primer trimestre de este año se gestionaron 1.253 mandamientos a penas y medidas alternativas, que son aquellas que se imponen en lugar de la de privación de libertad. En el segundo fueron 1.124 y 1.051 en el tercero. Es decir, 3.428 en los nueve primeros meses de este ejercicio.

La estadística del Ministerio del Interior deja claro que ha habido un avance si se compara la situación actual con la de los años en los que había más masificación en los centros penitenciarios. En este sentido, destaca 2008. En agosto de ese ejercicio, en las cárceles extremeñas había 1.502 personas, es decir, casi quinientas más que ahora. Pese al descenso registrado en los últimos meses, el número de internos sigue sobrepasando al de plazas, tanto en la prisión pacense como en la cacereña.

Otra característica común a las dos es que hay muchos más hombres que mujeres, en línea con lo que sucede a escala nacional. La media del pasado mes de octubre fue de 33 mujeres sobre un total de 391 internos en el centro penitenciario de Cáceres, y de 32 de 617 en la de Badajoz. O sea, tasas de población femenina del ocho y el cinco por ciento, respectivamente.

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