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Madrid retira la financiación a la Unidad del Drogodependiente de la cárcel de Navalcarnero

6 de noviembre de 2016

El programa desarrollado por la ONG Punto Omega desde hace 23 años baja los reingresos de este tipo de presos del 45% habitual a un 15%

EL PAÍS.COM – (ESTHER SÁNCHEZ).- La Consejería de Sanidad no renovará en 2017 el convenio que mantiene desde hace 23 años con la asociación Punto Omega que dirige la Unidad de Atención al Drogodependiente de la cárcel de Navalcarnero, porque la competencia de la prestación del servicio “es estatal, no regional”. La organización asegura que se ha dado la puntilla a un programa referencia en España, de alta intensidad que ayuda a unos 275 presos al año y a 130 familias. Su trabajo consigue reducir el reingreso en prisión de este tipo de internos al 15%, mientras que la cifra habitual se sitúa en el 45%, sostienen.

El servicio se mantenía con los 350.000 euros anuales que recibía del Gobierno regional. Con esta cantidad la Asociación Punto Omega ha apuntalado en el centro penitenciario Madrid IV (Navalcarnero) un programa alta intensidad, al que incluso se incorporan internos de otras prisiones madrileñas. Nadie discute su éxito, ni siquiera el PP que ha decidido cortar la financiación a partir del 31 de diciembre próximo.

Se trata de un problema de “competencias”, respondió el consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, a una pregunta formulada por el PSOE interesándose por el problema al que se enfrenta la asociación para seguir adelante. La Comunidad de Madrid considera que el gasto corresponde al Estado, a Instituciones Penitenciarias (Ministerio del Interior). EL PAÍS ha intentado recabar la opinión de dicho organismo sin conseguirlo. Para el PSOE la explicación es mucho más sencilla. “Detrás de esta decisión se encuentra el tijeretazo de 1,5 millones que ha sufrido el presupuesto para drogodependencia este año, nada que ver con competencias”, concreta la diputada socialista Isabel Ardid.

Tras recibir la noticia, el responsable de Punto Omega, David Barriopedro, solicitó ayudas estatales y ha obtenido 100.000 euros con cargo al IRPF, según le acaban de comunicar esta semana. "Pero no es suficiente, porque no llega ni al 30% de lo que teníamos anteriormente", explica. Una cantidad que no les va a permitir continuar al mismo ritmo con el programa. En cuanto a las competencias, Barriopedro replica a Sanidad que el artículo 15 de la Ley de Drogodependencia 5/2002 indica que la Comunidad de Madrid favorecerá el tratamiento al penado para facilitar su futura integración social.

En Navalcarnero los presos cuentan desde 1993 con una Unidad de Atención al Drogodependiente (UAD) compuesta por 10 profesionales a jornada completa de la Asociación Punto Omega. Colaboran con ellos seis expertos de Instituciones Penitenciarias. El programa funciona de 9:00 a 19:00 horas de lunes a viernes y ayuda a una media de 275 presos al año y 130 familias. Se realiza terapia individual, grupal, ocupacional y familiar, dividida en dos módulos terapéuticos que abarcan las áreas psicosocial, formativa, sanitaria y jurídica.

“Es lo más parecido a un centro de día y se ha convertido en una referencia”, explica el responsable de la ONG. El tratamiento dura entre 19 y 25 meses. De los 277 internos atendidos el año pasado, 55 finalizaron el programa, 90 lo interrumpieron por diferentes causas y 132 continuaban al acabar el año. De los que acabaron el proceso, 48 fueron derivados a recursos comunitarios para continuar su tratamiento (20 en tercer grado penitenciario, 15 libertades condicionales y 13 definitivas). Según los estudios realizados por la ONG, con la intervención de la UAD el número de presos que regresa a prisión es de un 15%, cuando la cifra habitual se encuentra en el 45%.

“Instituciones Penitenciarias incluye tratamiento a drogodependientes, pero en la mayoría de los centros es farmacológico fundamentalmente, sin otro tipo de intervención”, explicó la diputada socialista ante la Comisión parlamentaria de Sanidad, celebrada el pasado 18 de octubre. El centro de Navalcarnero es el que ha llegado más lejos en ese aspecto. Ardid añadió que hay otras ONG trabajando en diferentes prisiones, pero también se enfrentan a problemas de financiación y “los programas no son lo que fueron”. “El único superviviente es Navalcarnero y ahora quieren que finalice a 31 de julio, por unas razones que no entiendo”, concretó.

En la misma comisión, el diputado Diego Sanjuanbenito, portavoz de Sanidad del PP, dio las gracias a Barriopedro “por el trabajo realizado” tras escuchar su exposición sobre los pormenores del servicio que desarrolla Punto Omega y la crítica situación económica en la que se encuentran. “Desde el PP creemos que es imposible decir que no se necesita un programa tan exitoso, es innegable”, alabó el diputado. Pero siempre teniendo en cuenta la normativa, puntualizó, y las competencias.

El apoyo al servicio se extiende a los órganos directivos de la prisión. El director del centro penitenciario y el psicólogo coordinador del programa describieron su importancia en una carta enviada a la Comunidad de Madrid el 22 de junio pasado. En ella expusieron los problemas a los que se iban a enfrentar los presos en el caso de que la desaparición del UAD se materializara. La actuación a lo largo de estos años ha supuesto, dice el escrito, “un ejemplo de bien hacer, trabajo en equipo, eficacia y eficiencia en el trabajo con los internos del centro”.

Los presos también han intentado, con sus medios, revertir la situación. Enviaron cartas a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que les contestó manifestando todo su "apoyo" al esfuerzo que llevan a cabo para dejar atrás su adicción. La presidenta les confirmaba la extinción del convenio, pero dejaba abierta una puerta. "En este sentido, está prevista la puesta en marcha de un programa alternativo con objeto de mantener la continuidad en la atención de los participantes en dicho proyecto", aseguraba. Sin embargo, a estas fechas el convenio no se ha retomado ni se ha sustituido por otro, puntualiza Barriopedro.

“Es una pena, porque funciona”

Javier tiene 50 años, trabaja de repartidor de paquetería y está “limpio” desde hace 10 años gracias a la Unidad de Atención al Drogodependiente (UAD) de Punto Omega. Recaló en la cárcel de Navalcarnero después de quebrantar la libertad condicional y por consejo de un trabajador social que le indicó que siguiera el programa de la UAD. “Estuve unos 30 años enganchado a todo, heroína, cocaína, pastillas…”, relata. En el camino, perdió a su familia que no quería “saber nada de mí”. Tiempos pasados. Antes de llegar a Navalcarnero pasó por Soto del Real. Allí le prescribieron una medicación y comenzó a consumir metadona, relata. La diferencia fundamental, explica Javier, es que la UAD te ofrece un tratamiento completo, tanto en el plano psicológico como en el ocupacional. “Asistes a talleres, porque se trata de estar ocupado”, dice. Su suerte continuó al salir de prisión, Punto Omega le asignó un piso tutelado y pudo asistir a cursos de formación del INEM.

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