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"Abrid escuelas y se cerrarán cárceles"

Nuestros libros y las cárceles

11 de agosto de 2016

Nuestros presos sólo empezarán a leer de nuevo si retoman la lectura en esos cuentos sencillos donde se paró su formación de antaño

PERIODISTA DIGITAL.COM- (XAQUÍN CAMPO FREIRE).- "Abrid escuelas y se cerrarán cárceles". Esta frase es mucho de doña Concepción Arenal. El concepto ya venía de culturas más antiguas. Desde 1946, en la miseria y analfabetismo de la posguerra española, fue Corín Tellado la escritora que puso más gente a leer entre las clases más humildes y populares incluidas las aldeas.

Gracias a ella, los que poco más hacían que leer una carta, fueron capaces de seguir un argumento novelado y desde ahí despertar a ser lectores. Hoy nadie le puede negar su categoría de escritora dentro de su género literario peculiar.

"Ni soy romántica ni escribo novelas románticas. Soy positiva y sensible, y escribo novelas de sentimientos, que no es lo mismo. Las historias de la vida cotidiana me inspiran. Yo recopilo las vivencias de la calle y las acoplo a mis cosas. Mis personajes tienen una tremenda humanidad. Hay muchas chicas que en la vida real han vivido lo que viven mis personajes".

Partiendo de estos dos ejemplos socio-literarios quiero hablar de las bibliotecas y de los libros en las cárceles y en la sociedad.

Se están echando a los contenedores de papel, a la basura, infinidad de libros de todas clases cuando en nuestras cárceles hay falta de libros, también de todas clases: Literatura, didácticos, científicos, enciclopedias de los tiempos de la crianza de los hijos y de los de más categoría o especializados, etc.

Con los ordenadores e internet muchos de estos libros ya estorban en las casas y las generaciones nuevas no hacen uso de ellos. Pero en la cárcel no hay ordenadores e internet no está autorizado. Ahí es donde el libro no perdió actualidad. ¿Qué clase de libros? Todos. Pensemos juntos y veamos por qué.

En las cárceles están mayoritariamente, casi exclusivamente, los pobres. Por eso, incluso esos libros de cuentos que ya están arrinconados en el desván de tu casa, son del nivel de muchos de nuestros presos. Y sólo empezarán a leer de nuevo si retoman la lectura en esos cuentos sencillos donde se paró su formación de antaño. Y digo otro tanto de los libros de Primaria, de la ESO o de BUP.

El tiempo de la cárcel ha de ser un tiempo aprovechado. Pero para eso hacen falta medios e instrumentos idóneos.

¿Que con esto ya va a ser todo de color de rosas? Ciertamente que no. Pero, como dice el Génesis 18, 30-32: "¿Y si no hubiera más que cinco justos tú ya nos destruirías a todos? ¿Vale la pena nuestro esfuerzo si un diez, quince o veinte por ciento va adelante y muda sus condiciones de formación ya allí y para cuando salga en libertad?"

Los educadores de cada módulo y la cárcel en general ya desearían tener más medios. Los libros son muy importantes.

Luego hay internos que, con una formación más elevada, ya son capaces de avanzar por sí mismos o incluso de crear un grupo de estudio mutuo. Alguno de ellos incluso podría ayudar a compañeros que desean progresar y avanzar si hay medios.

El problema es mucho más amplio y complejo. Ya sé que A Xunta de Galicia, el Gobierno, el Ministerio del Interior, etc. tendrían que dotar las cárceles.

Es verdad. Pero ya vemos cómo nos va la sanidad, la educación, los servicios sociales, etc. Y por otra parte hablo de no desperdiciar recursos que van a ir a la basura. Es preferible que antes nos podamos beneficiar todos con ellos.

No hagamos lo que hicieron D. Jesús Vázquez, Consejero de Educación y el Sr. Feijoo que para que los profesores no tuviesen la tentación de dar con ellos ciertas clases en lengua gallega quemaron millares y millares de libros de texto sin estrenar. ¿No había otro uso mejor? Dijo Manolo Rivas: "Los libros arden mal". La quema de ellos siempre se volverá contra el incendiario.

Pues que no se vuelvan nuestros libros sobrantes contra nosotros si los tiramos a la basura. Pero que tampoco queramos convertir la cárcel en contenedor de los que están ya inservibles.

¿Cómo podemos hacer si los queremos llevar allí? Hablo de las cárceles pero también de los geriátricos o de instituciones sociales que los puedan precisar. En Galicia hay cinco centros penitenciarios. En internet están los teléfonos de cada uno de ellos. Hay un encargado de la biblioteca o un grupo de educadores. Si pedimos que nos conecten con alguno de ellos, seguro que conseguimos buena información. Ellos ya nos indicarán la forma, el modo y la manera más apropiada de proceder.

"Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican.

El hombre que se levanta es aún más grande que el que no ha caído". 

(Concepción Arenal)

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