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La población reclusa en el CP de Jaén se estabiliza en las cifras más bajas desde 2003

30 de julio de 2016

Se mantiene en torno a los 600 internos desde hace más de cuatro años

DIARIO JAÉN.- La población reclusa en la cárcel de Jaén se ha estabilizado en torno a los 600 internos. En los últimos cuatro años ha fluctuado entre los 590 y los 620. Se trata de las cifras más bajas desde el año 2003. Aun así, entre los muros y rejas del presidio jiennense no hay desahogo. Sigue habiendo saturación, tal y como denunció el sindicato Acaip en su último informe de situación. En concreto, habla de una tasa de hacinamiento del 138 por ciento.

Atrás quedaron los años en los que el Centro Penitenciario de Jaén tenía el dudoso honor de ser uno de las prisiones más “apretadas” del país, por encima, incluso, del 200 por ciento. Lejos se vislumbra también aquel mes de enero de 2010, cuando se alcanzó una cifra récord realmente escandalosa, con más de 802 reclusos en las 415 celdas con las que cuenta la cárcel de Las Infantas. (Ver gráfico en archivo .pdf adjunto).

A partir de 2011, la tendencia se invirtió y la población reclusa comenzó a descender en casi todas las cárceles españolas. No fue una reducción rápida y drástica, sino algo mucho más progresivo, una especie de lento “goteo”, como puede apreciarse en el gráfico que acompaña esta información. En total, la bajada es superior al 20 por ciento.

¿Qué ha pasado? Desde 1990, el número de presos en las instalaciones penitenciarias españolas no había hecho más que subir. En 2010, se registró el récord de población reclusa en la historia reciente, con casi 80.000 reclusos. Ese fue el punto de inflexión. Ese año, el Congreso de los Diputados aprobó dos reformas del Código Penal, que provocaron una significativa y progresiva reducción del número de personas encerradas. La primera hacía referencia a las condenas a los narcotraficantes. El límite máximo de prisión pasó de nueve a seis años y esto supuso la revisión de numerosas penas y la consiguiente salida de muchos internos casi de golpe. Igualmente, el Código Penal introdujo la posibilidad de sustituir la prisión por la expulsión del territorio nacional, lo que también ha ayudado a despejar las cárceles. En 2010, la prisión de Jaén tenía más de 150 extranjeros. Actualmente, hay menos de la mitad. No es una interpretación xenófoba de la delincuencia. Basta con echar un vistazo a las principales magnitudes. A pesar de que los extranjeros solo representan el 12,1 por ciento de la población total de España, los centros penitenciarios llegaron a tener cuotas medias por encima del 40 por ciento.

El segundo gran factor que influyó fue la modificación de la Ley de Seguridad Vial, emprendida el mismo 2010, que permitió a los jueces rebajar las penas de prisión en función de la gravedad del caso, así como castigar con multas o trabajos en beneficios de la comunidad en lugar de cárcel. Se trata de una alternativa que cuajó bien, porque implica beneficios tanto para los condenados como para la Administración. Los procesados evitan pisar la cárcel y el Estado se ahorra los 20.000 euros que, aproximadamente, le cuesta de media cada recluso en un año. Además, al menos en teoría, este modelo consigue mejores índices de reinserción. Lógicamente, también ha repercutido en la reducción general de la población reclusa.

El Centro Penitenciario de Jaén no ha sido ajeno a esta tendencia. Aquí se ha “calcado” el descenso del 20 por ciento, registrado en el territorio nacional. Y dicen los que trabajan allí a diario que la situación ha mejorado. Se ha notado en el ambiente, opresivo y asfixiante para quien entra por primera vez. La inmensa mayoría vive en módulos de respeto o unidades terapéuticas, espacios libres de drogas y donde los internos se comprometen a acatar unas normas mínimas de convivencia. Prácticamente todos los “inquilinos” tienen un plan de trabajo que los mantiene ocupados desde que se levantan hasta que se acuestan con cursos, talleres, estudios, deporte y otras actividades. La conflictividad se había situado en mínimos, aunque en los dos últimos meses se han registrado varios episodios graves como reyertas entre internos o agresiones a funcionarios: “Son hechos aislados. La situación está más que normalizada”, aseguran desde el equipo directivo del Centro Penitenciario. “Se debe a que se mantiene el hacinamiento y falta personal de vigilancia”, insisten los sindicatos.

La cárcel de Jaén fue inaugurada en 1991, se construyó con una capacidad inicial de 350 plazas que, con el tiempo, se amplió hasta las 426 actuales.

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