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Un preso denuncia agresiones en la cárcel de Palma: "Seis funcionarios le desnudaron, arrastraron del pelo y golpearon"

28 de julio de 2016

James A. Langford denuncia la agresión de un grupo de guardias en el módulo de aislamiento de la cárcel de Palma La dirección de la prisión argumenta que es un reo "violento"

EL MUNDO – (LAURA JURADO, PALMA).- «No es un santo, evidentemente no es San Pedro», aclara el abogado David Salvà. Pero seis días después, cuando trasladaron a James A. Langford al juzgado, seguía teniendo los ojos morados. Era la señal más visible, según argumenta el británico, de la agresión que sufrió el pasado jueves por parte de varios funcionarios en la prisión de Palma. «Le arrastraron del pelo, le empotraron contra una mesa y le dieron puñetazos», continúa el letrado. La dirección de la cárcel afirma que intentaban reducirle porque se trata de un reo «muy violento».

El médico de la cárcel recogió en un parte contusiones en pómulos y ojos, un hematoma en la cabeza e inflamación en la zona dorsolumbar. Lesiones que calificaba de leves pero por las que Langford acabó derivado a Son Llàtzer, donde fue tratado por el médico de urgencia. La presunta agresión se produjo en la mañana del jueves cuando el británico, de 30 años, estaba en el módulo de aislamiento como castigo. Una vez allí, en un patio al sol, James A. Langford cuenta que pedía agua a gritos a los funcionarios porque en dicha área no existen timbres para contactar de forma directa con ellos. Insistencia en la que llegó a golpear una puerta, de la que se rompió la cristalera.

Tres agentes le llevaron hasta el interior, donde le ofrecieron agua antes de que, según su relato, se desmayara y tuvieran que llamar al médico. Fue a la salida del doctor cuando el preso sostiene que entraron seis funcionarios que presuntamente le agredieron. Así, tal como explicó a su abogado, le desnudaron, le empotraron contra una mesa, le arrastraron del pelo y le propinaron numerosos puñetazos.

«Todo ante la mirada de varios internos que se encontraban en el módulo, gritaban y lanzaban patadas», añade el fundador de la asociación 25.2 de ayuda a la población penitenciaria, Coco Campaner. El jurista apunta que a la entidad llegan miles de cartas de reclusos denunciando abusos y agresiones en la cárcel. La mayoría de ellas, en aislamiento. Casos que su equipo se encarga de investigar y que ya se han traducido en cuatro causas judiciales con hasta siete funcionarios imputados. Sin embargo, reconoce, todas acaban archivadas porque es difícil aportar pruebas aunque las agresiones se produjeran con testigos.

«Que después de seis días James siga teniendo moretones significa que fue muy bestia. Y tenemos suerte porque si los signos son visibles ayudará a que la demanda prospere en los juzgados», destaca Campaner. La respuesta de la dirección del centro penitenciario suele ser más o menos la misma. Cuando el juzgado les remite un oficio para dar explicaciones, «argumentan que tenían que reducir al reo». En el caso del británico, según declaraciones recogidas por IB3, se incidió también en su carácter «muy violento».

 

Tráfico de drogas

Langford, de 30 años, fue arrestado en febrero de 2015 junto a dos compatriotas por dedicarse a la venta de droga en Ibiza. Cuando en octubre el caso llegó a los juzgados de Palma por un delito contra la salud pública, reconoció los hechos y aceptó una condena de tres años. Su abogado intentó entonces que le extraditaran a Londres para que cumpliera la pena allí, pero no le concedieron el permiso. Su primera queja por torturas llegó en enero, pero entonces no hubo señales. Ahora, incluso el cónsul británico se ha interesado por su caso.

Pese a su pase a disposición judicial del martes, el denunciante aún no ha declarado ante el juez sino que fue enviado al médico forense para que certificara las lesiones. Mientras, sigue a la espera de que se abra un expediente para iniciar el vía crucis judicial. Su letrado ha solicitado las grabaciones de las cámaras de vigilancia de la zona y un listado de los reclusos y los funcionarios que estaban en aquel momento.

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