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PROYECTO DE REHABILITACIÓN EN LA TOSCANA (ITALIA)

De la mafia a la viña

20 de julio de 2016

Un viticultor italiano promueve la producción de vinos para la reinserción de presos. El empresario utiliza antiguas islas cárcel

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN.COM – (IRENE SAVIO, ZARAGOZA).- Pianosa es un islote bello y maldito que durante más de 100 años fue una infernal fortaleza rodeada de aguas, enclavada a mitad de camino entre la Toscana italiana y la isla francesa de Córcega. No obstante, el destino le ha deparado a la que fue una de las más temidas islas cárcel de Italia --la prisión, abierta en la época de la unificación italiana (1860), fue cerrada en 1998, tras múltiples informes de maltratos policiales-- una jugada particularmente singular.

Por voluntad de un conocido productor toscano de vino, la llamada por sus habitantes Isla del Diablo, y que fue una prisión de alta seguridad en los 80, está en vías de convertirse en un nuevo edén vinícola. Será gracias a un proyecto que prevé que algunos reos con condenas prolongadas --antiguos narcotraficantes, asesinos, condenados por robo a mano armada-- aprendan allí una profesión mediante el cultivo de viñedos de alta calidad. La iniciativa también persigue eludir un mal mayor: evitar que los detenidos reincidan cuando abandonen la prisión.

El proyecto, que tomará vida entre diciembre y enero próximos, cuando se implanten los injertos de dos variedades de uvas blancas, el vermentino y la ansonica, en las primeras 11 hectáreas elegidas, es fruto de una idea de Lamberto Frescobaldi, el productor que pagará por la inversión tras el acuerdo al que ha llegado con las autoridades regionales y nacionales. "¿Por qué lo hago? En Italia, el 85% de los presos reinciden después de ser excarcelados, pero ese porcentaje baja hasta el 20% si tienen un oficio y encuentran trabajo", ha explicado Frescobaldi a este diario. Y aclara que esta es su forma de aportar su propio grano de arena a la solución del problema.

El precedente, a pesar de su inferior alcance, está en otro proyecto similar llevado a cabo por este empresario italiano en la cercana isla prisión de Gorgona, en cuyas instalaciones --nunca cerradas-- viven unos 60 presos que se dedican a diferentes actividades, entre ellas la producción de vino en las dos hectáreas que hasta la fecha han sido destinadas a la tarea. Y han tenido cierto éxito. La cuarta cosecha (2015) ha deparado la producción de 4.000 botellas.

Contrato y sueldo

El método utilizado en Gorgona será el que también se pondrá en práctica en la vecina Pianosa, la antigua réplica de Alcatraz donde en 1992 se llegó a recluir a los mafiosos más peligrosos. Los funcionarios de prisiones seleccionarán a los detenidos-viticultores para trabajar en los viñedos en base a su conducta y perfil. "Tendrán un contrato y cobrarán regularmente un sueldo", ha confirmado el encargado del sistema carcelario de la Toscana, Giuseppe Martone. El salario rondará los 1.200 euros al mes por trabajar de lunes a viernes ocho horas al día. Por la noche, los presos regresarán a sus celdas fuera de la isla.

El objetivo primordial es que los reclusos no sean rechazados por la sociedad y se reintegren en el mercado laboral cuando recobren la libertad. Algo muy difícil pero que, en palabras de algunos de los reos que participan en el programa, se está logrando. "Es grandioso tener esta oportunidad. Puedo pagarme alguna recarga de móvil y enviar dinero para que mis hijos se compren los libros del colegio", explica Charquoi, uno de ellos.

Todo empezó en el 2012, cuando casi por casualidad Frescobaldi abrió un correo electrónico al que ningún otro empresario de la zona había contestado. Provenía de la administración de las cárceles toscanas e invitaba a postularse para gestionar proyectos para detenidos. "Sencillamente, pensé que esa gente ya había sido juzgada y que estábamos hablando de personas con vidas desestructuradas y difíciles, no como muchos de nosotros", dice.

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