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El Defensor del Pueblo Andaluz avisa de "severas lagunas" en la atención sanitaria a los presos

2 de junio de 2016

LA VANGUARDIA.COM – (AGENCIA EFE, SEVILLA).-  El Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, ha denunciado hoy que el sistema "dual", entre el SAS y la administración penitenciaria, presenta "severas lagunas" y provoca la "ruptura" en la atención sanitaria a la personas internas en las prisiones de Andalucía.

Así lo refleja el informe especial que esta institución ha realizado sobre la asistencia sanitaria en las cárceles de la comunidad, que ha sido presentado por el Defensor en una comparecencia parlamentaria.

Según Maeztu, el diseño dual del sistema establecido por la administración penitenciaria, dependiente del Estado, y el Servicio Andaluz de Salud (SAS) provoca una "ruptura" de la atención integral del enfermo que "deambula bajo dos sistemas que no soporta más tiempo su subsistencia".

El informe no recoge datos que indiquen la negativa al acceso de la población reclusa a la atención, pero constata problemas de accesibilidad por razones relacionadas con el modelo de un sistema que presenta" severas lagunas" en la atención a estas personas.

El Defensor, que ha reclamado integrar la sanidad penitenciaria en los servicios autonómicos de salud como mejor manera de garantizar una atención integral, ha citado entre las lagunas que los sistemas informáticos del SAS no están debidamente relacionados con las organizaciones penitenciarias.

"Muchos pacientes no están registrados en la gestión del SAS y las consultas y especialidades se organizan de manera diferente en cada hospital. Cada hospital organiza un sistema de visitas a las prisiones de manera particular", ha expuesto.

A esto se suma la "ausencia" de protocolos y pautas comunes que suple la implicación del personal penitenciario y sanitario, pero que resulta "insuficiente".

"Una persona enferma en prisión es ante todo un paciente, no es un preso", ha aseverado el Defensor, que ha cifrado en unas 14.000 las personas recluidas en 19 centros penitenciarios en Andalucía, la comunidad que más cárceles tiene y que aglutina al 32 % de la población reclusa del país.

Sobre enfermedades concretas como la hepatitis C, enfermedad cuya tasa de infectados entre la población reclusa supera el 25 %, el Defensor ha tramitado casos concretos en los que determinados pacientes "no han logrado acceder" a los tratamientos debidamente prescritos bajo los criterios de los especialistas del SAS.

"La administración de fármacos se hacía depender de instrucciones de la administración penitenciaria, mientras la Junta manifestaba su disposición de dispensar la medicación, pero recordando que los costes correspondían a la administración penitenciaria, lo que provocó una queja de oficio", ha lamentado.

En este sentido, ha denunciado la bipolaridad organizativa que "condenó a los pacientes a un laberinto terapéutico durante un tiempo precioso para su salud".

Respecto a las patologías mentales, ha detallado que 8 de cada 10 presos han sufrido en su vida algún trastorno mental y que más de la mitad de los internos reciben medicación con psicofármacos, lo que unido a la dependencias aconseja la aplicación de importantes recursos asistenciales y una respuesta eficaz.

Las 180 plazas del hospital psiquiátrico de Sevilla resultan "muy escasas" para las necesidades, por lo que hay que avanzar en sistemas planificados y coordinados para estos presos enfermos, ha demandado.

El sistema contempla que la atención primaría se ofrece en los centros penitenciarios, mientras la especializada corresponde al SAS a través de diez Unidades de Custodia Hospitalaria (UCH).

El mismo está basado en convenios "insuficientes e inestables" que han sido operativos durante 17 años y que están "paralizados" desde 2013, y hasta febrero la Junta estimaba en 4,6 millones la deuda pendiente para sufragar la atención a estos pacientes adscritos a la administración penitenciaria, ha detallado Maeztu.

No obstante, ha aclarado que la Consejería de Salud ha dado instrucciones a los hospitales del SAS para mantener la asistencia.

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