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Las muertes de presos en el CP de Villabona (Asturias) ponen en alerta a las familias

26 de mayo de 2016

Los familiares estudian constituir una plataforma, se preguntan «qué pasa en la prisión» y denuncian «oscurantismo». Fuentes penitenciarias aseguran que informar de las autopsias es competencia del juzgado

LA VOZ DE ASTURIAS.ES – (PILAR CAMPO, OVIEDO).-La sobredosis y el cóctel mortal de pastillas y drogas es la principal causa que las familias han manejado como versión oficial de las muertes de los internos registrados en la cárcel de Villabona en los últimos cinco años. Suicidios y fallecimientos por causas naturales derivados de enfermedades crónicas, agravadas en la mayoría de los casos con otras patologías, ocupan los espacios reservados a las conclusiones de los resultados de los informes de autopsias practicadas a otros presos que se han ido sumado, paulatinamente, a la lista de las personas que han dejado la vida intramuros en el último lustro. Desde el año 2014 hasta ahora se contabilizan casi una decena de fallecidos; una cifra que ha movilizado de nuevo a los familiares.

Padres y hermanos de los últimos reclusos que han engrosado este trágico balance se han unido para denunciar la situación interna del centro penitenciario y se plantean la posibilidad de constituirse en una plataforma. Se han puesto en contacto con la Asociación de Parados de Langreo (Adepavan), al ser dos de los fallecidos naturales de la cuenca del Nalón, para solicitar la apertura de nuevas investigaciones y la depuración de responsabilidades.

La responsabilidad patrimonial en la que puede incurrir la Administración penitenciaria cada vez que se produce una muerte en prisión está detrás de la mayoría de las denuncias de las familias de los internos fallecidos, si bien en otras ocasiones es la discrepancia con la versión oficial facilitada o la falta de una información más explícita de las últimas horas vividas por los internos lo que lleva a sus familiares a estallar.

Último episodio

El último episodio se escribió esta semana. La muerte por un edema pulmonar del recluso Rubén M A, de 36 años, ha llevado a los familiares de otros dos presos: Omar G L, apodado «El Pintu», de 27 años y vecino de Sama de Langreo, y Eugenio F D S, de 33 años y vecino de Riaño, a cuestionar las verdaderas razones de su muerte.

Omar G.L. falleció en mayo de 2015. Llegó a la cárcel asturiana procedente de la prisión de Teixeiro (A Coruña), donde cumplía condena por un delito de contrabando de tabaco, para asistir a un juicio relacionado con drogas en el propio centro penitenciario. Su cadáver apareció en la celda que ocupaba en el módulo 7 y junto a su cuerpo se encontraban «papel de aluminio y un mechero que evidenciaba que había consumido una dosis de heroína inhalada», según confirmaron fuentes penitenciarias.

Su madre, Marta L. no se cree la versión oficial. «Mi hijo me llamó muy contento. Me dijo que venía a un juicio. Que su amigo Nacho le había dejado una tele. Yo le contesté que en ese momento no podía hablar. Yo descansaba de mi trabajo al día siguiente y le expliqué que ya hablaríamos, pero no volví a hablar con él. La siguiente noticia que recibí es que había aparecido muerto», comenta a La Voz de Asturias todavía conmocionada cuando recuerda su última conversación.

«No lo entiendo»

Marta L está especialmente dolida con la poca información que ha recibido de las autoridades penitenciarias sobre lo ocurrido aquel día en que su hijo apareció muerto en la celda cuando, según su propio testimonio, por el tono alegre de su hijo no había nada que le hiciera sospechar que estaba mal. «Tenía las dos opiniones; una que no había nada junto a su cuerpo y otra que hablaba de ese mechero y ese chino», rememora. Su familia no logró contactar con los responsables de la prisión. «Al final quedó el caso en que mi hijo había muerto por una sobredosis, pero yo no vi la autopsia. Me comentaron que ya estaba hecha y que estaba todo ya cerrado. No se dirigieron a mí para nada. No lo entiendo», añade.

Una situación similar es la que vivió la familia de Eugenio F D S. Estaba ingresado en la cárcel de Monterroso (Lugo) y fue trasladado hasta la prisión de Villabona. Su muerte está muy reciente. Hace apenas un mes perdía la vida. A la familia se le transmitió que la causa de su fallecimiento había sido una sobredosis. Su hermana Estela no se explica cómo pudo ocurrir que en apenas unas horas, desde que habló con su madre para anunciarle que acababa de llegar al Principado, apareciera muerto en su celda. «Mi hermano llegó un jueves por la mañana. Habló con mi madre y le contó que estaba muy contento porque nos iba a ver el sábado siguiente y esa misma tarde, a las 16.30 horas, apareció muerto», expone.

Estela F. no apreció síntoma alguno de preocupación en su hermano, según la noticia que le transmitió su madre tras hablar con él nada más llegar al Principado. «¡Qué va!, mi hermano estaba bien. Lo único que sabemos es que en Galicia le daban tres pastillas y en Villabona le dieron 15 pastillas seguidas, pero tampoco nadie nos dijo nada. Nadie habló con nosotros». La familia de Eugenio F.D.S no comprende cómo pueden seguir ocurriendo fallecimientos dentro de una prisión y qué es lo que falla para que sigan produciéndose. Nosotros estamos muy mal. Algo pasa en Villabona para que haya estas muertes», dice con impotencia.

Oscurantismo

Las familias de estos dos internos langreanos han contactado con la Asociación de Parados del Valle del Nalón. Su portavoz, Héctor Palacio, ha asumido sus casos como algo propio y ha empezado a movilizar a otras familias de internos para denunciar públicamente su situación. «Van ya muchos muertos e intoxicaciones y esto no puede seguir así. Vamos a denunciar todos los casos para que se investigue a fondo. Primero con la denuncia social y luego con movilizaciones. Hay mucho oscurantismo en Villabona», destaca.

Tanto las familias como Adepavan denuncian la falta de comunicación de las autoridades penitenciarias para informar sobre las causas de las muertes. Fuentes cercanas al equipo directivo del centro penitenciario subrayaron a LA VOZ DE ASTURIAS que en todo momento son conscientes de la delicada situación por la que atraviesan las familias al perder a uno de sus integrantes en estas circunstancias. Aseguraron que solo pueden dar explicaciones directamente a las familias de las víctimas cuando éstas se lo piden directamente y nunca a través de asociaciones o plataformas que hablen en su representación. «Nosotros no podemos informar directamente de las autopsias porque pertenece al ámbito judicial y tiene que ser con consentimiento del juzgado», advierten.

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