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VÍCTOR VÁZQUEZ SÁNCHEZ. DOCENTE DEL CEPER CONCEPCIÓN ARENAL

"Pensé: verás como con una letra de flamenco se enteran y ponen interés"

9 de mayo de 2016

Galardonado por la Consejería de Educación, diseñó un método de alfabetización basado en letras del cante jondo que se ha exportado a otras prisiones y colectivos gitanos

GRANADA HOY – (A. ASENSIO).- "La Consejería de Educación resuelve conceder un primer premio a Víctor Vázquez Sánchez, maestro del Centro de Educación Permanente Concepción Arenal de Granada por su dilatada trayectoria de compromiso con el fomento del flamenco en el sistema educativo andaluz, como instrumento de integración social y cultural". Así reza el texto del fallo de los Premios Flamenco en el Aula que avala 35 años de carrera docente en prisiones, las únicas aulas que este maestro, sevillano de nacimiento (La Roda, 1959) ha pisado. Ha dado clase a reclusos de Carabanchel, Algeciras, la antigua prisión de Granada, la provincial de Albolote y, actualmente, en el Centro de Inserción Social Matilde Cantos. 

-¿Qué tiene que ver el flamenco con aprender a leer? 

-El flamenco es... es complejo de entender. Es difícil llegar. Por otro lado, es antiguo. Ni siquiera sabemos de dónde procede la palabra flamenco. Hay cosas judías, moriscas, castellanas, gitanas, sudamericanas, pero lo importante es que se creó aquí. No se sabe cómo, no se sabe por qué, pero es un arte nuestro. Es la música que tiene más ritmos del mundo. Es algo que no para de evolucionar. Si no fuera así, sería como una muñeira, o una sardana... que llevan doscientos, trescientos años sin evolucionar. Cuando comencé a dar clase había muchísimos analfabetos y neolectores, que es como llamamos a los que leen pequeños textos con dificultad y apenas entienden lo que leen. Hice un libro, que se llama Leemos al compás del flamenco, donde los textos son letras de flamenco, biografías de cantaores, la cuna de cada cante... textos relacionados y con textos muy sugerentes. Pensé: verás como con una letra de flamenco se enteran y ponen interés. Así les estimulamos para la lectura. Hay que utilizar estas armas, porque no es como enseñar a niños chicos, que a todos los puedes llevar por igual. Con los adultos hay que hacer grupos y trabajar de manera individualizada. Este libro nos lo publicó la Consejería de Educación. 


-Y funciona. 

-Y funciona. Luego hicimos otro libro para analfabetos totales, Aprendemos a leer con arte. También lo hicimos los maestros del centro. Consistía en que las palabras generadoras -cada día introducíamos una letra- son en caló. Uno de los maestros, Juan Chirveches, me componía un texto en el que estuviera la palabra generadora y se grababa por todos los palos del flamenco. Era un método machacón para que la gente aprendiera. Por ejemplo, para un niño chico, la palabra generadora de la letra t puede ser tita. Nosotros empleamos tató, que es pan en caló. Le decíamos a Juanjo "a ver, me hace falta una soleá". La componía, y se grababa una soleá con esa palabra generadora. Así sucesivamente 42 unidades, que corresponden a todas las letras, más las inversas y las trabadas. Todas tienen su vocabulario en caló, un refranero, un poema y cante. 


-Y eso se creó aquí... 

-Eso no existía en ningún sitio. Era una forma de que este público, que no sabía leer ni escribir, aprendiera. Por ejemplo, cuando tocaba aprender la m, se utiliza la palabra mui, que significa boca. Aquí se utiliza mucho la expresión achanta la mui, que significa cállate la boca. Les pones para que lean mamá y no hacen ni caso. Cuando leen mui, dicen, "uy, mira que gracioso". Es una forma de captarles. Ese es un método de alfabetización que nos premió el Ministerio de Educación, que nos publicó el libro en seis partes.


-¿Se utiliza en otras prisiones este método? 

-Sí, y en asociaciones gitanas. También hacíamos un concurso nacional de cante flamenco en prisiones, del que hicimos cinco ediciones. Lo dejamos porque aquello era muy complicado. Venían de otras prisiones, tenía que haber conducciones para que los presos participaran en la fase final... pero la verdad es que era increíble. Era muy bonito, pero muy problemático a nivel de seguridad. Lo retomaremos, pronto.



-¿Y cómo enseña a presos que no son gitanos? ¿Funciona este método con ellos también?

-Una compañera ha hecho un material sólo para inmigrantes, donde todos son dibujos. Es un método muy parecido. Si tengo un alumno marroquí, por ejemplo, no le enseño la primera parte, la de las palabras en caló. Pero el éxito es que es un método machacón. El disco se les pone, con eso no pasa nada. Parece mentira pero sigue habiendo mucho analfabeto. El método viene bien para personas mayores. El sistema que se utiliza con los niños va demasiado rápido. Lo bueno que tiene nuestro método es que puedes adaptarte a lo que sabe el alumno. Es imposible encontrar a dos que tengan el mismo nivel. 


-¿Se ha reencontrado en la calle con alguno de esos alumnos a los que enseñó a leer y escribir con el flamenco? 

-Hay gente que no sabía ni leer ni escribir y te cuenta "el otro día leí cafetería". Eso para ellos es un paso enorme. Hay quien se ha puesto a estudiar un poquito, y se han sacado la ESO... hay de todo. 

 

-Será muy motivador para usted... 

-Claro. A veces me pregunto ¿qué habrá sido de éste? Claro, si no se ha muerto. Hubo una época, la de la aguja y el sida, en la que a los 30 años no llegaba nadie. Eso ya pasó.

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