Skip navigation.

M.I. Colegio de Abogados de PamplonaM.I. Colegio de Abogados de Pamplona
M.I. Ilustre colegio de abogados de pamplona
Derecho penitenciario
Bibliografía Centros penitenciarios Enlaces
La WebPresentaciónNormativaJurisprudenciaOrganismos internacionalesDoctrinaEncuentrosNoticias
Derecho Penitenciario > Noticias

Noticias

Pena de muerte

5 de mayo de 2016

Muchos habitantes de países occidentales se extrañan de que el país que tantos creen ejemplar, los Estados Unidos, mantenga la pena de muerte tan vigente como en esos lugares del mundo árabe donde persiste la bíblica ley del Talión.

MADRID PRESS – (ALBERTO MONCADA).- ¿Cómo un país de tanta tradición democrática, sede de las Naciones Unidas, lugar de redacción de la Declaración de Derechos Humanos mantiene la pena de muerte en treinta y ocho de sus Estados?. La explicación es difícil. Incluso hubo una larga temporada, hasta 1976, en que la pena de muerte estaba abolida o en desuso pero hay una característica constitucional digna de análisis. Según la estructura política del Estado federal, cada Estado tiene el derecho de organizar su sistema punitivo de acuerdo a las percepciones de sus ciudadanos  a través de sus representantes legislativos. En 1976, como consecuencia de la  violencia del narcotráfico, traducida también a un aumento de las muertes, la impotencia social se tradujo en la petición ciudadana preferentemente en Estados como Texas, Arizona, es decir el Sur y el Suroeste más rural del país, de un endurecimiento de las penas, incluida la pena capital para los transgresores violentos de las leyes.

El tráfico de drogas y el derecho a portar armas crea un cocktail social explosivo, una de cuyas consecuencias es el incremento de las muertes violentas. En la cultura americana, sobre todo en la sureña, la finalidad de las penas son el castigo y el aislamiento de los delincuentes, mantenerlos fuera de la calle. El miedo a la calle es sintomático en un país donde muchas peleas terminan a tiros y donde disparar contra un ladrón no está mal visto.

La pena de muerte es el último escalón de esa violencia social. Es un mundo donde no ha penetrado suficientemente la tesis europea de que las penas tiene dos finalidades, el castigo y la reforma del delincuente. El sistema carcelario existe con esas dos finalidades y los funcionarios de prisiones, en todo el mundo civilizado, las consideran como objetivo de su trabajo. Menos en América. Sin embargo, muchos norteamericanos, en la Costa Este, en las ciudades, se oponen a la pena de muerte. De hecho, hay Estados como Nueva York donde está en el código pero no se aplica.

A las razones universales para derogar la pena de muerte se añaden otras muy americanas. Prácticamente todos los que están hoy en la antesala de la pena capital son pobres, deficientes mentales o pertenecen a minorías raciales. En los Estados Unidos se mata preferentemente a los que la población mayoritaria ve como distintos,  como gente con la que te cuesta trabajo identificarte, incluso se puede matar a los menores de dieciocho años. No hay que olvidar que aunque los movimientos por la abolición de la pena capital crecen  los políticos  saben que en el centrismo hay bastantes votos no abolicionistas. El propio Bill Clinton fué defensor de la pena capital  cuando era gobernador de Arkansas y ahora sigue siendo favorable a ella.

Durante la discusión de la condena de la señora Clara Tucker circulaba un chiste respecto a la posición del gobernador de Texas, Bush hijo, uno de cuyos asesores le aconsejó negarse a conceder la suspensión de la pena, como finalmente hizo. “Si te niegas a la suspensión te garantizo la nominación del partido republicano y si tu mismo ejecutas la pena te garantizo hasta la Casa Blanca”.

© M. I. Colegio de Abogados de Pamplona - Iruñeko Abokatuen Elkargo T. Arg. - Avenida del Ejército, 2 - Planta 10ª, 31002 Pamplona