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Lecturas abiertas, puertas cerradas

7 de abril de 2016

El Centro Penitenciario de Córdoba tiene en funcionamiento, coordinados por la biblioteca pública de la ciudad, dos clubes que reúnen a un máximo 35 internos La lectura precisa de una condición: tiempo. El tiempo que tanto sobra en los patios y el tiempo de una etapa en la que leer juntos puede significar aprender a vivir

INFOLIBRE.ES - En ocasiones el azar hace más que todo nuestro empeño. Por azar la educadora del Centro Penitenciario de Córdoba, Amelia Gómez, descubrió que nuestra biblioteca ofrecía visitas guiadas a colectivos interesados. Y el azar quiso que fuera Gloria Martínez, coordinadora de los clubes de lectura de la biblioteca, quien esa mañana de 2007 los guiara por nuestras instalaciones y les mostrara nuestro valioso fondo. De ahí surgió la creación de un club de lectura que, además de convertirse en un espacio de encuentro para los internos, proporcionando información y creando hábitos de reflexión, análisis, esfuerzo... de forma entretenida, posibilitara la realización de actividades, cursos y talleres alrededor del libro y la cultura. Inicia su andadura este club en enero de 2008 y continúa reuniéndose actualmente cada quince días en la sala de lectura del Módulo 4 y en un aula del sociocultural. A las pocas semanas de empezar, se unió, también por azar, un profesor recién jubilado, Francisco Paños, por lo que son dos los clubes de lectura que funcionan desde entonces en el Centro Penitenciario cordobés tutelados por la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba.

Un club de lectura en este lugar cerrado y vigilado es igual y diferente a los que se forman en cualquier biblioteca. Igual en los libros que se leen y en las rutinas de su funcionamiento: entrega de un ejemplar del mismo título a los lectores del club y reunión para comentar lo leído. Sin embargo, son mayores las diferencias que marcan la falta de libertad, la temporalidad del grupo y los desniveles culturales. Los internos que asisten al club lo hacen por deseo propio, pero en el momento que deciden entrar en un módulo de respeto están obligados a participar en distintos talleres y actividades, algunos son impuestos y otros los pueden elegir: ahí entra el club de lectura. Las especiales circunstancias del lugar son las que caracterizan la inestabilidad temporal del grupo lector.

En todos los clubes es importante la cohesión que proporciona el hábito del encuentro con las mismas personas y los mismos intereses. Esa complicidad con los compañeros que las muchas horas de conversación van tejiendo. En un Centro Penitenciario, los internos van y vienen, no solo porque vuelven a su vida exterior, lo que es muy satisfactorio, sino porque están en continuo movimiento como cambios de módulos, de asignaciones, ausencias por visitas, por traslados... Cada quince días, cuando entras en el Módulo, no sabes qué internos de los que participaron en la sesión anterior estarán para hablar de la lectura encomendada y, a veces, el grupo de 18 internos se ha reducido a 5. Con la ayuda imprescindible de la educadora de contacto es posible ir cubriendo estas faltas, reiniciando para los recién incorporados las premisas de un club de lectura. Un número importante de internos no han tenido la lectura entre sus aficiones y dejaron la escuela o pasaron de ella en edad temprana. Así, en los últimos meses, hay un interno que aprendió a leer y a escribir en la cárcel y que leyó su primer libro en el club.

No siempre es posible seleccionar el libro adecuado a los niveles de compresión, aunque tenemos en cuenta sus dificultades y apoyamos con información complementaria o técnicas de compresión lectora. Cuando proyectamos el club de lectura había dos ideas claras e inamovibles: los libros se seleccionarían solo atendiendo a la disponibilidad, a la calidad y a los gustos y se programarían actividades dentro y fuera del recinto de la cárcel. Las lecturas van desde clásicos —Galdós, Balzac, Dickens, Sthendal, Tolstói...— a autores españoles —Almudena Grandes, Eduardo Mendoza, Rafael Chirbes, Julio Llamazares, Menéndez Salmón, Chaves Nogales...— o de otras literaturas —García Márquez, Vargas Llosa, Paul Auster, Ian McEwan, Le Clézio, Abad Faciolince, Kapuscinski, Albert Camus, Junot Díaz...—. Y aunque leen, sobre todo, novela, también hay teatro, novela gráfica, relatos o reportajes. En las dos horas de reunión siempre hay tiempo para leer alguna poesía en relación con el libro o el autor que comentamos ese día.

Los dos clubes de lectura han tenido al mismo tiempo como máximo 35 internos, pocos en un centro de más de 1.300, pero han guiado las actividades programadas en la cárcel por el Día del Libro, de la Lectura en Andalucía, de las Bibliotecas, Día de la Mujer o la celebración de la Merced. A su salón de actos han acudido escritores: Cobos Wilkins, Lorenzo Silva, Pablo García Casado, Antonio Luis Ginés, Alejandro López Andrada... Y se ha hecho teatro, se han realizado talleres de escritura creativa, se ha cantado rap con poemas de la literatura española, se ha homenajeado a escritores: Antonio Machado, Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez, García Márquez, a algunos que, como ellos, han pasado por una cárcel..., se ha leído colectivamente, se han recitado versos por sus patios y se ha dado voz a los internos que de la lectura han pasado a la escritura.

Este club se ha incluido como uno más en el grupo de clubes que se reúnen en la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba y como tal participan, siempre que es posible, en sus actividades. Han asistido a reuniones para comentar libros de Juan José Millás o Eduardo Mendoza, coincidiendo con la presencia de ambos autores en Córdoba dentro del ciclo Letras Capitales organizado por el Centro Andaluz de las Letras. También en rutas literarias, en teatro leído, en el recorrido que se hace cada mes de mayo por los patios cordobeses leyendo poemas de un autor determinado, en exposiciones, en senderismo literario... Ha estado presente en los Encuentros Provinciales de Clubes de Lectura organizados por el Centro Andaluz de las Letras y en el maxiclub Lecturas redondas, creado por la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba, en el que clubes de las bibliotecas municipales cordobesas se convierten cada seis meses en un gran club comentando la misma obra.

En el año 2011, la labor de la biblioteca en el Centro Penitenciario fue seleccionada para el Encuentro de Experiencias Lectoras, organizado por el Ministerio de Cultura y lo presentamos en Madrid con el nombre de "Lecturas abiertas, puertas cerradas". Los clubes de lectura son un ejercicio de democracia donde, aunque no haya consenso, el diálogo y la tolerancia son imprescindibles para llevar la actividad a cabo. Y la lectura precisa de unas condiciones peculiares, sobre todo de una: tiempo. El tiempo que tanto sobra en los patios y módulos de un centro penitenciario y el tiempo de una etapa en la que leer juntos puede significar aprender a vivir.

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