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Votar desde la cárcel

14 de diciembre de 2015

La participación electoral entre los reclusos se reduce al 5% por la falta de información y la desafección.

EL PAIS (VIRGINIA MARTÍNEZ).-Martín Eliseo Rodríguez, de 51 años, es abogado y estuvo preso en la cárcel de Albolote (Granada) durante 25 meses.  En el transcurso de su condena, se celebraron dos procesos electorales: los comicios municipales de 2007 y los generales de 2008. No envió su papeleta a las urnas locales porque "carecía de información" entre rejas sobre los plazos para solicitar el voto por correo. En las segundas, ya precavido, no dejó pasar la oportunidad de ejercer un derecho que considera "sagrado". Como él, todo aquel recluso español que no tenga impuesta la pena privativa del derecho al sufragio activo podrá votar a distancia en las próximas elecciones generales del 20 de diciembre. Sin embargo, el porcentaje de internos que lo solicita es prácticamente nulo —roza el 5%—. La baja participación tiene como principales causas la falta de información sobre el procedimiento y la desafección política, según fuentes penitenciarias.

El viernes terminó el plazo para solicitar el voto por correo, que se abrió el pasado 27 de octubre para todos los ciudadanos. Los reclusos españoles que no estén en régimen de semilibertad y que no tengan impuesta la pena que niega el derecho a ejercer el sufragio activo también pueden solicitar el voto a distancia. En España había 62.925 presos a finales del mes de octubre, según el Ministerio del Interior. Pero ni Correos ni Instituciones Penitenciarias tienen datos de cuántos internos han pedido concurrir a las próximas generales.

Rodríguez estuvo en prisión preventiva entre el 2007 y el 2008 por inducción al asesinato, pero fue puesto en libertad por sentencia absolutoria. Él fue uno de los pocos de su centro que votó en las urnas de la segunda legislatura de Zapatero. "De los 1.800 presos que éramos en Albolote, apenas pedimos el voto unos 70 internos", relata. La falta de información es la causa que aduce Rodríguez para justificar la baja participación. "Hay que echar una instancia previa para poder pedir el voto por correo y no te suelen avisar en la propia prisión", prosigue. Los reclusos que deseen ejercer el derecho al sufragio activo han de comunicárselo al director de la cárcel —o a la persona en quien delegue la función— y este se lo transmite posteriormente a Correos.

El procedimiento para echar la instancia previa depende de cada prisión, según explica un funcionario del centro Penitenciario de Valdemoro (Madrid) y miembro del sindicato de funcionario de prisiones (ACAIP). Según Martín Eliseo Rodríguez, este requisito motivó que se quedara sin su derecho al sufragio activo en las municipales de 2007. "En Albolote había que pedirlo unos 15 días antes de que empezara el plazo que tienen todos los ciudadanos y a mí se me pasó porque no me habían avisado", subraya. Las normas que regulan el voto por correo han de exponerse en todos los centros penitenciarios y se recomienda organizar reuniones para explicar a los presos los plazos.

Pero las circulares informativas parecen insuficientes. En la cárcel de Soto del Real (Madrid) cuatro internos afirman que no sabían que podían votar en las generales del 20D ni tampoco cómo hacerlo, según el letrado que les representa. Funcionarios de la prisión admiten que han colgado una hoja con las instrucciones en cada módulo, pero no recuerdan haber organizado sesiones informativas ante los próximos comicios generales.

En las pasadas urnas municipales del 24 de mayo, la desinformación se repitió en Soto del Real, donde conviven unos 1.700 presos. Fuentes de la prisión admitieron entonces que algunos reclusos se "quejaban de falta de información" sobre sus derechos para votar. Solo 62 internos de esta cárcel madrileña solicitaron hace medio año el sufragio por correo. Una ínfima participación que coincide con los datos del funcionario de Valdemoro: "Apenas vota un 5% de los reclusos en cada prisión".

DESAFECCIÓN POLÍTICA

Otra de las causas de la baja participación es la desafección de los reclusos hacia la política. Verónica M., de 28 años, visita a su marido una vez a la semana en el centro de Soto del Real: "No quiere votar porque piensa que su voto ni va a ser más ni va a ser menos", lamenta. Una razón que también sostiene el funcionario de prisiones de Valdemoro. "La política no suele estar entre sus preocupaciones, ni les viene ni les va, salvo en las cárceles del País Vasco. Es curioso que allí piden más el voto porque hay muchos presos etarras".

Aquellos que sí se interesan por las cuestiones políticas se informan a través del televisor. También tienen acceso a los periódicos nacionales, pero la gran mayoría está al tanto de la actualidad a través de los canales de televisón. Julio Colmenarejo, de 62 años, es voluntario en Soto del Real. Cada martes proyecta una película que visiona una decena de internos. Si el film es más corto del tiempo que tienen para cada sesión, suelen debatir sobre temas de todo tipo. "Se mantienen bastante informados y saben de todo al momento. Pero muchos no creen prácticamente en los políticos porque han vivido muchas promesas y ven cómo en su ámbito no se cumple nada", asevera. De los diez reclusos con los que él se relaciona, uno sí le ha comentado que votará por correo en las próximas elecciones.

En su día, Martín Eliseo Rodríguez intentó avivar el sentimiento político de sus compañeros de celda. "Yo soy un tío preparado y animé a los internos de mi módulo a votar". Bromea con el hecho de que en su módulo se registró la participación más alta de toda la prisión de Albolote. Él se decantó por el PSOE en la papeleta del Congreso y por IU en la del Senado. Ahora se inclina por Podemos. En esta ocasión votará con su DNI, pero en 2009 enseñó su carnet de preso al funcionario de correos que recogió su sobre entre las rejas de la prisión de Albolote. "La gente pasa tres pueblos de la política, pero es un derecho que nos ha costado mucho conseguir", subraya.

COMO SE VOTA DESDE LA CÁRCEL

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