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La cárcel de Ceuta se abrirá en 2017, de manera gradual, con capacidad operativa de mil presos

6 de noviembre de 2015

EL FARO DIGITAL (CARMEN ECHARRI).- Los internos de Los Rosales, 208 hasta ayer, serán los primeros en ocupar las celdas, previéndose el retorno a la ciudad de los más de mil reos que ahora cumplen condena en cárceles peninsulares. De los ocho módulos hay uno de máxima seguridad con 30 habitáculos.

El secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste, vistió ayer de oficialidad el esquema de prisión que hoy por hoy está levantado en Fuerte Mendizábal. Un esquema de cemento con todas sus infraestructuras prácticamente terminadas pero al que le falta la dotación y equipamiento, amén de personal, para que pueda estar completamente operativa. Y para ello habrá que esperar, al menos, al primer semestre de 2017, tal y como ayer mismo confirmó el propio Yuste antes de mantener una reunión interna con el delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, y el presidente de la Ciudad, Juan Vivas.

La apertura, además, será gradual ya que de esta manera se podrá “testar eventuales deficiencias que pudiera tener la estructura y a su vez dar una calidad penitenciaria a los internos que están en Los Rosales y que tienen el mismo derecho que cualquier ciudadano español a recibir una atención en un centro moderno y de calidad”, explicó Yuste en declaraciones a los periodistas.

Marcar en el calendario una fecha que establezca cuándo podrá estar el centro penitenciario a pleno rendimiento resulta hoy por hoy inviable. Lo dijo el propio Yuste, ya que hay muchas variables que colocar encima de la mesa: una de ellas, la principal de todas, la disponibilidad de funcionarios suficientes, a la espera de los resultados de los próximos examenes para opositar a funcionariado de prisiones.

“No hay un calendario de cuándo estaría a pleno rendimiento porque uno de los hitos que va a determinar el momento de su apertura es la oferta de empleo público, donde se reclutarían funcionarios que después hay que formar”, apostilló. Lo que sí se tiene claro es que primero se abriría para acoger a los internos que tiene Los Rosales (que hasta ayer eran 208) y después, en función de la evolución de la población reclusa, se iría adaptando a la llegada de más presos.

Desde el año 2009 ha habido un descenso de 11.107, “si esa es una evolución que se consolida puede determinar ajustes en el calendario”, aclaró el ‘número 1’ de Instituciones Penitenciarias. “Una infraestructura de esta naturaleza”, añadió, “tiene como vocación rentabilizarse y abrirse a toda la capacidad que tiene el centro que para eso se ha construido”.

Así que la prisión, con capacidad operativa para unos mil reclusos, se espera que esté al cien por cien ocupada. ¿Algo ilógico para Ceuta? No si se tiene en cuenta el número de reclusos ceutíes que hoy por hoy están cumpliendo condenas en otras penitenciarias del país. Según los datos oficiales de Instituciones Penitenciarias, son más de 1.500 los ceutíes que están penando fuera de Ceuta, bien por imposibilidad de cumplir cárcel en Los Rosales o por tratarse de presos de máxima seguridad. Ese grueso, una vez se abra la nueva cárcel, pasaría a cumplir pena en Ceuta, sin forzar a sus familiares a desplazamientos fuera para poder visitarlos, como está sucediendo en la actualidad.

La prisión cuenta con 700 celdas residenciales y está diseñada  para que la celda sea ocupada por dos internos. “Para nosotros”, reconoció Yuste, “el estado ideal es que no se supere la ocupación de más de la mitad de las celdas del centro”, aclaró.

El número de funcionarios que tendrían que hacerse cargo de la prisión para que pudiera funcionar es de 430, a los que habría que añadir el refuerzo de agentes para blindar el perímetro de seguridad, en este caso de Guardia Civil. Este macroproyecto, que ha absorbido la práctica totalidad de las inversiones en los últimos cuatro años, ha supuesto un desembolso de 140 millones y su mantenimiento está estimado en 250.000 euros al año, contando el mantenimiento de la seguridad integral de la que depende la vigilancia del perímetro exterior y que está sometida a controles muy exhaustivos.

A ojos de Yuste, la cárcel tendrá un efecto positivo en la ciudad por cuanto reportará beneficios que, aunque no estimados, sí han sido sometidos a una valoración general. Así, el ‘número 1’ del ramo recalcó a los periodistas que ese beneficio será tres veces el que en este momento hace la prisión de Los Rosales, contando suministros básicos, atención de visitantes, demandas plazas escolares en el caso de nuevos funcionarios que trasladen su vivienda a Ceuta al ser aquí destinados...

Hoy por hoy hay en el país una población de 54.000 reclusos, sin contar los algo más de 10.000 que hay en prisiones catalanas.

La cárcel, que dispone de 72 celdas dobles y unas medidas de seguridad estrechas, ocupa una superficie de 80.000 metros cuadrados sobre una global de 120.000. Se distribuye en ocho módulos siendo uno de ellos de máxima seguridad concebido para presos que requieran un tratamiento de control más específico y que tiene 30 habitáculos. Además hay módulos polivalentes que disponen de menos capacidad que el resto.

CASI TODOS LOS SERVICIOS MÉDICOS EN LA PRISIÓN

El módulo de enfermería presenta como novedad el hecho de que muchas pruebas que ahora obligan a traslados de internos al Hospital ya no se tendrán que llevar a cabo. Y es que en la propia cárcel hay, por ejemplo, servicio de placas radiológicas para evitar conducciones e incluso posibles fugas en estos casos como ya ha ocurrido en alguna ocasión. Además este módulo dispone de un pequeño patio para que sea utilizado por los internos que están recibiendo algún tipo de tratamiento o están convalecientes. Las mejoras sanitarias son mucho mayores que las que hasta el momento podían ofrecerse en Los Rosales, una de las cárceles que quedan activas y que son de las más antiguas de todo el país.

OCHO Y MEJOR DISTRIBUCIÓN

La cárcel se reparte en ocho módulos de los cuales uno está concebido como de máxima seguridad, disponiendo éste de 30 habitáculos. A esto hay que añadir una mejor distribución de los distintos módulos para garantizar la seguridad en la zona para evitar problemas o incluso fugas. (...)

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