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Más controles en la prisión de Morón para obstaculizar la entrada de droga

21 de octubre de 2015

En los últimos tres meses han fallecidos dos internos por sobredosis.

ABC SEVILLA (SILVIA TUBIO).- La cárcel no es un terreno libre de drogas ni mucho menos. Distintos informes elaborados por colectivos sociales como Asociación Pro Derechos Humanos, sindicatos como Acaip (exclusivo de funcionarios de prisiones) y por el propio Estado a través de Instituciones Penitenciarias coinciden en una misma afirmación: la sobredosis es una de las causas mortales más frecuentes entre los reclusos.

Una media de 150 reclusos muere al año entre rejas, muchos por culpa de la droga. Esta realidad activa las alarmas en los centros penitenciarios cuando en un corto periodo de tiempo se suceden varios fallecimientos por el mismo motivo.

Así ha ocurrido en el centro penitenciario de Morón, donde en los últimos tres meses han fallecidos dos internos por sobredosis. Esto ha provocado que se aumenten los filtros de control de los familiares que visitan a los internos, ya que es ésta la vía principal de entrada de los estupefacientes que se consumen en celdas y patios.

La Policía Nacional confirmaba este dispositivo que ha posibilitado la detención de un individuo de 31 años, que hace unos días intentó pasarle a su hermano cinco bellotas de hachís (49 gramos). Su intención era hacerle llegar la droga en un vis a vis pero ésta fue interceptada.

CON CANES ADIESTRADOS

Entre las medidas de refuerzo de la vigilancia está la participación de los perros adiestrados de la unidad canina. Los animales revisan la sala donde esperan los familiares. El detenido, en este caso, se descubrió solo porque trató de deshacerse de la mercancía en los baños. El movimiento no pasó desapercibido. Los agentes llevaron a uno de los perros a los aseos y allí hallaron las bellotas.

Esta detención se produjo a los pocos días del último fallecimiento de un interno por culpa de las drogas. Se trataba de un recluso común, de unos 30 años, que amaneció muerto en su celda el pasado 9 de octubre.

Fuentes penitenciarias consultadas por este periódico señalan que es tarea «imposible» cerrar por completo la entrada de la droga a una prisión. Eso requeriría registros en profundidad de cada visita. Un esfuerzo que requeriría más empleados públicos de ambos sexos para poder ejecutarlos.

A esto se suma que los funcionarios están detectando cómo la droga que está llegando a las prisiones es de peor calidad en muchos casos. Un reflejo del mercado negro de la calle donde han repuntando sustancias como la heroína y mezclas muy adulteradas pero más asequibles en el precio. Se trata de un efecto más de la crisis.

Un informe de Instituciones Penitenciarias de 2012 (último año del que hay datos completos) contabilizó 166 fallecimientos en las cárceles españolas (sin tener en cuenta los centros de Cataluña); es decir, uno cada dos días. La inmensa mayoría de las víctimas fueron varones y se situaban en la franja de edad que va de los 40 a los 45 años. Las tres causas de muerte más habituales son: los infartos, los suicidios y las sobredosis. Según este informe, 31 de estas muertes tuvo como causa la droga.

Otro estudio de la Asociación Pro Derechos Humanos, basado en datos de la Fiscalía, afirma que de las 201 muertes registradas en 2011, el 22% fue por sobredosis.

CONDENAS Y ABSOLUCIONES AL ESTADO

Los tribunales han condenado, pero también han dictado sentencias absolutorias, en casos de fallecimiento de reclusos por sobredosis donde los familiares reclamaban a la Administración una indemnización. El argumento de base es que estas muertes se produjeron porque fallaron los controles que hubieran impedido que las víctimas consumieran estupefacientes; una práctica que está prohibida en las cárceles.

La última sentencia por la muerte de un preso en Morón es de 2014. La Audiencia Nacional rechazaba la petición de una familia que reclamaba más de 180.000 euros. La dirección había ordenado 416 cacheos en el módulo del fallecido los dos meses anteriores a su muerte.

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