Skip navigation.

M.I. Colegio de Abogados de PamplonaM.I. Colegio de Abogados de Pamplona
M.I. Ilustre colegio de abogados de pamplona
Derecho penitenciario
Bibliografía Centros penitenciarios Enlaces
La WebPresentaciónNormativaJurisprudenciaOrganismos internacionalesDoctrinaEncuentrosNoticias
Derecho Penitenciario > Noticias

Noticias

La pena de muerte en Estados Unidos: "Buscan una forma de matar que no parezca bárbara"

18 de agosto de 2015

El 16 de septiembre es la fecha de ejecución de uno de los presos que denunció ante el Tribunal Supremo un controvertido fármaco utilizado en la inyección letal. EEUU utilizaba otra medicación con efecto anestésico pero ya no tiene acceso: las farmacéuticas no se lo venden porque entienden que la emplean para vulnerar los derechos humanos. En agosto se han cumplido 125 años desde la primera ejecución en la silla eléctrica: los opositores a la pena capital denuncian que no hay una manera "digna" de aplicarla.

EL DIARIO.ES (LAURA OLÍAS/CAROLINA MARTÍNEZ).- El 6 de agosto de 1890, William Kemmler murió electrocutado en la entonces nueva máquina de matar de las prisiones estadounidenses: la silla eléctrica. Meses antes, Kemmler recurrió a los tribunales, sin éxito, para denunciar que el método vulneraba la Constitución de Estados Unidos al tratarse de un castigo "cruel".

Sus impulsores la defendían como "una manera más humana" de ejecución y, a partir de los 80, ese argumento sirvió para defender la inyección letal. Richard Glossip acudió al Tribunal Supremo con la misma denuncia que Kemmler –castigo "cruel e inusual"– contra la inyección letal con un controvertido medicamento, el Midazolam. También perdió: la fecha de su ejecución es el próximo 16 de septiembre. 

Para sus opositores, la cuestión no está en la forma de matar a los presos. "No hay una manera digna de ejecutar a alguien y el Tribunal Supremo intenta encontrarla", dice Antonio Ginatta, director de Programas en Estados Unidos de Human Rights Watch. En Amnistía Internacional también indican que la pena de muerte es inaceptable en cualquier caso: "Es la violación máxima de los derechos humanos", afirmaron desde la ONG tras el aval del Supremo de las ejecuciones con Midazolam. 

Sin embargo, la lucha en los tribunales contra determinados métodos de ejecución es una vía más de oposición a la pena de muerte. A veces la única disponible, como para los presos condenados a la pena capital en alguno de los estados que la aplican. 19 estados han abolido la pena de muerte: el último en hacerlo, este año, ha sido Nebraska. Pero en otros pocos, como Texas y Oklahoma, la justicia aún empuña la espada con fuerza.

"La pelea contra la pena de muerte en Estados Unidos sigue siendo estado por estado", indica Antonio Ginatta. "De las 35 personas ejecutadas el año pasado, la gran mayoría lo fue en tres o cuatro estados. Texas, Missouri y Florida", recuerda al otro lado del teléfono.

Según los datos del Centro de información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés), desde que el Supremo confirmó las nuevas leyes de pena capital en 1976, en el país se han llevado a cabo 1.413 ejecuciones. Texas ha sido responsable del 45%: 640 ejecuciones. "Solo siete estados ejecutaron a presos el pasado año", indica su director ejecutivo,  Robert Dunham.

POR QUÉ ES CONTROVERTIDO EL MIDAZOLAM

Richard Glossip –acusado de ordenar un asesinato y que defiende su inocencia– y otros cuatro presos de Oklahoma recurrieron al Tribunal Supremo de Estados Unidos para intentar que no se les aplicara la pena máxima mediante una inyección con Midazolam. El año pasado, Clauton Lockett fue ejecutado en Oklahoma con esta sustancia, que interviene en la primera fase de la inyección letal (la anestésica, para supuestamente evitar una muerte dolorosa). Lockett estuvo agonizando 43 minutos sin que el sedante tuviera el efecto esperado, tuvo convulsiones y se retorció antes de morir de un ataque al corazón. Otras dos muertes con Midazolam pusieron en duda su eficacia y los presos denunciaron el mecanismo.

El Midazolam es un ansiolítico y relajante que se utiliza en las ejecuciones desde que las penitenciarías estadounidenses empezaron a sufrir el desabastecimiento de pentotal sódico. Mientras que el Midazolam no es un anestésico –y como tal no está reconocido por la Administración de Medicamentos y de Alimentos (FDA)–, el pentotal sí lo es pero las cárceles no tienen acceso a la sustancia.

"Los productores norteamericanos dejaron de producir estas sustancias o rechazaron venderlas a las prisiones para ser usadas en ejecuciones. Y Europa considera que la pena de muerte viola los derechos humanos, por lo que prohíbe la exportación de medicinas para usarse en ejecuciones”, explica a eldiario.es Robert Dunham. 

Uno de los abogados de Richard Glossip y del resto de presos en la causa en el Supremo, Dale Baich, denuncia que "el Midazolam no puede mantener la anestesia durante el proceso de ejecución". A pesar de las valoraciones médicas que aportaron en la causa, el Supremo consideró que no quedó probado que la ejecución con este producto "conlleva un riesgo importante de dolor severo" para el preso.

Según explica a eldiario.es Francisco Zaragozá, vocal nacional de Investigación y Docencia del Consejo General de Farmacéuticos y miembro del Comité Consultivo Farmacéutico Europeo, "no se puede asegurar que haga el efecto suficiente porque no es anestésico, el pentonal sí es anestésico, pero el Midazolan no". 

Richard Glossip es la primera persona que será ejecutada en Oklahoma con Midazolam desde la decisión del Supremo, al que han vuelto a recurrir los condenados para denunciar la inconstitucionalidad no ya del uso del fármaco sino de la pena de muerte en general. 

(...) TEXTO COMPLETO EN FICHERO ADJUNTO.

Más información

© M. I. Colegio de Abogados de Pamplona - Iruñeko Abokatuen Elkargo T. Arg. - Avenida del Ejército, 2 - Planta 10ª, 31002 Pamplona