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Violencia machista sin cárcel

6 de mayo de 2015

Sólo el 14% de los condenados es recluido; 22.487 hacen 'trabajos para la comunidad'. 14.000 cometieron delitos de hasta cinco años de prisión, pero la mayoría no ingresó. Tras la Seguridad Vial, la violencia de género es la categoría con más penas alternativas.

EL MUNDO (RAFAEL J. ÁLVAREZ).- El 86% de los condenados por violencia de género no ingresa enprisión, sino que ve sustituidas sus penas de prisión por trabajos en beneficio de la comunidad. Así, menos de dos de cada 10 culpables de violencia machista entra en la cárcel. De las 28.275 condenas que los juzgados dictaron en el año 2013 por delitos de violencia contra la mujer, según datos del Consejo General del Poder Judicial, 4.058 significaron el ingreso en prisión, es decir, el 14,3%, según Instituciones Penitenciarias. Así, 24.217 condenados por violencia sobre la mujer no pisaron la cárcel. Y de ellos 22.487cumplieron su sentencia con «trabajos en beneficio de la comunidad».

Este último dato referido a los condenados por violencia de género que no están en la cárcel aparece en el borrador del Informe 2014 del Observatotrio Estatal de Violencia sobre la Mujer, que está a punto de ser publicado.

El documento, que ya conocen los representantes de los ministerios, comunidades autónomas, sindicatos, Consejo General del Poder Judicial, ONG y organizaciones de mujeres que integran el Observatorio, incluye una tabla facilitada por Instituciones Penitenciarias que refleja las cifras de los agresores con sentencia condenatoria que a 31 de diciembre de 2013 estaban evitando la cárcel para hacer trabajos sociales o para someterse a programas reeducativos.

En concreto, 21.322 hacían «trabajos en beneficio de la comunidad» y 1.165 se sometían, además, a un programa psicosocial de tratamiento de agresores. En total, 22.487 condenados por violencia de género fuera de prisión y con penas alternativas, lo que convierte a la violencia machista en la segunda categoría de delitos, después de los relacionados con la seguridad vial, donde más se sustituye la cárcel por los trabajos en beneficio de la sociedad.

Según el Consejo General del Poder Judicial, de los 28.275 condenados en los juzgados de Violencia sobre la Mujer, los Juzgados de lo Penal y las Audiencias Provinciales -los tres órganos competentes en el ámbito de la violencia de género-, la mitad (14.676) recibió penas de hasta cinco años de cárcel. Otros 277 fueron condenados a más de cinco años de cárcel.

Los números indican que el gran bloque de agresores condenados en sentencia firme por violencia de género, incluida una parte de los autores de delitos tan graves que implican hasta cinco años de reclusión penitenciaria, no cumple su castigo en la cárcel.

La alternativa es el trabajo social. El borrador del Informe del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer cita el «principio básico de la reeducación, reinserción y resocialización de los penados» para justificar las altas cifras de mandamientos judiciales que canjean la condena de prisión por otras. «Los penados por violencia de género son condenados a las penas de trabajos en beneficio de la comunidad o a penas que en su origen suponían penas privativas de libertad y que han sido -por decisión judicial- suspendidas o sustituidas».

Para el Observatorio, el alto número de suspensiones y sustituciones «nos pone sobre la pista de la importancia del cumplimiento delprograma de tratamiento en lo que compete a penas y medidas alternativas».

El texto se refiere al Programa de Intervención de Agresores (PRIA), que consiste en una evaluación previa del maltratador, una intervención psicoeducativa, una evaluación posterior y un seguimiento del curso. Instituciones Penitenciarias afirma que se requiere la mayor inmediatez o proximidad al delito cometido y que su objetivo es «erradicar cualquier tipo de conducta violenta dirigida a la pareja así como la modificación de actitudes y creencias de tipo sexista».

 

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