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Las cárceles madrileñas se vuelven más peligrosas

9 de marzo de 2015

Enfermos mentales, mercenarios, paramilitares y una seguridad bajo mínimos siembran la alarma en todas las prisiones, sobre todo en Valdemoro. Suben las agresiones a funcionarios. Estremera es la prisión de Madrid con más población reclusa con problemas psiquiátricos.

<p>ABC (TATIANA G. RIVAS).- Mercenarios, paramilitares, yihadistas, narcotraficantes, bandas latinas, mafias rusas e italianas, enfermos mentales,... el perfil del recluso en las c&aacute;rceles de toda Espa&ntilde;a ha cambiado en los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os convirti&eacute;ndolas en escenarios mucho m&aacute;s peligrosos. En Madrid se instala la m&aacute;s conflictiva de todo el pa&iacute;s: el centro penitenciario de Madrid III, Valdemoro. En ella se encuentra el departamento de Tr&aacute;nsitos, donde llegan y desde donde se desplazan a los presos m&aacute;s temidos de todas las prisiones de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola para ser juzgados en la Audiencia Nacional. Soto del Real &ndash;Madrid V&ndash; tambi&eacute;n es &laquo;superconflictiva&raquo;, destacan los sindicatos de funcionarios de prisiones. En 2014 se convirti&oacute; en el lugar donde m&aacute;s agresiones con lesiones se produjeron a los funcionarios. &laquo;Soto tiene mucho preso preventivo y se realizan entre 70 y 80 movimientos diarios de internos. Da muchos problemas porque este recluso sabe que se va pronto y su conducta es m&aacute;s complicada&raquo;, informa Jos&eacute; Ram&oacute;n L&oacute;pez, presidente del sindicato Agrupaci&oacute;n de los Cuerpos de la Administraci&oacute;n de Instituciones Penitenciarias (Acaip), el mayoritario en este &aacute;mbito. LAS CIFRAS NO COINCIDEN Los ataques en las prisiones, entre los reos y de los encarcelados a los funcionarios, han aumentado, afirman Acaip, C-SIF-Prisiones y laAsociaci&oacute;n Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP). Sobre los enfrentamientos entre internos no hay datos, pero s&iacute; hacia los trabajadores p&uacute;blicos, un registro que contabilizan los sindicatos; la Administraci&oacute;n dej&oacute; de hacer p&uacute;blicas estas estad&iacute;sticas en 2007 y las que lleva internamente no coinciden con los datos reales que manejan los sindicatos seg&uacute;n les transmiten los Servicios de Prevenci&oacute;n y que notifican a las direcciones. En 2013 se registraron 329 agresiones, &laquo;casi un 50 por ciento m&aacute;s que hace diez a&ntilde;os&raquo;, especifican. Resultaron 489 trabajadores heridos. Entre 2003 y 2013 se cifraron 2.882 ataques. En lo que va de a&ntilde;o, hasta septiembre &ndash;no hay m&aacute;s actualizados&ndash;, se han contabilizado 240 ataques con lesiones a funcionarios. Los m&aacute;s graves han ocurrido en Navalcarnero y en Valdemoro, y contin&uacute;a la senda en lo que va de a&ntilde;o. Esta semana pasada, ocho funcionarios han resultado heridos en estas c&aacute;rceles tambi&eacute;n. En Navalcarnero, el pasado mes de noviembre, un preso se lanz&oacute; contra uno de los trabajadores p&uacute;blicos para clavarle un destornillador en el pecho. Una cajetilla de tabaco le salv&oacute;. En mayo, un interno con una veintena de antecedentes propin&oacute; un cabezazo a un funcionario. Le rompi&oacute; el labio, la nariz, un diente y le provoc&oacute; una lesi&oacute;n craneal y cervical. PERFIL DEL AGRESOR &laquo;Algunas c&aacute;rceles se han convertido en verdaderas torres de Babel con grupos muy peligrosos de musulmanes, subsaharianos, paramilitares del este de Europa, ... que suelen generar peleas colectivas&raquo;, detallan desde Acaip. Sin embargo, el que ataca a los funcionarios atiende m&aacute;s al perfil de enfermos mentales, drogadictos y exmercenarios. Uno de los grandes problemas es que apenas quedan psiqui&aacute;tricos y ya no caben m&aacute;s enfermos de estas patolog&iacute;as en los dos centros especializados de Sevilla y Alicante (Fontcalent), advierten. &laquo;Las salas de enfermer&iacute;a de las c&aacute;rceles parecen verdaderos psiqui&aacute;tricos. Cada vez hay m&aacute;s internos con trastornos mentales. Son una bomba de relojer&iacute;a entre la poblaci&oacute;n reclusa&raquo;, detalla Adolfo Fern&aacute;ndez, presidente de CSI-F. Calculan que el 25 por ciento de la poblaci&oacute;n reclusa tiene alg&uacute;n problema mental. Los m&aacute;s complicados son los esquizofr&eacute;nicos. La c&aacute;rcel de Estremera &ndash;Madrid VII&ndash; es en la que m&aacute;s incidentes se producen por este tipo de reo. &laquo;Es la que tiene m&aacute;s poblaci&oacute;n reclusa con problemas psiqui&aacute;tricos&raquo;, a&ntilde;ade Fern&aacute;ndez. Los toxic&oacute;manos suelen ser los m&aacute;s agresivos, apunta Francisco L&oacute;pez Llamazares, de APFP. EXCESO DE CONFIANZA Los responsables sindicales describen las situaciones en las que los internos asaltan: cuando se terminan las horas de patio; tambi&eacute;n cuando vuelven del exterior y no quieren que se les cachee porque ocultan algo, generalmente sustancias estupefacientes. Otras son actos incoherentes. L&oacute;pez Llamazares, de APFP, incluye entre las variantes que han hecho repuntar los ataques a funcionarios el exceso de confianza con los presos: &laquo;Antes se manten&iacute;a una distancia de seguridad, por ejemplo yendo el preso varios metros por delante y el funcionario detr&aacute;s; ahora, como el trato es m&aacute;s cercano y humano, a veces se olvida y hay problemas&raquo;. Los tres sindicatos ponen el acento en la necesidad de m&aacute;s funcionarios en prisiones. Hacen hincapi&eacute; en que el Gobierno estatal lleva sin convocar plazas cuatro a&ntilde;os y cada a&ntilde;o se jubila medio millar de empleados en prisiones de toda Espa&ntilde;a. El cambio del perfil del recluso les implica &laquo;mayor riesgo, mayor vigilancia y un gran reto&raquo;, arguyen. &laquo;Es gente m&aacute;s preparada, m&aacute;s inteligente y con formaci&oacute;n militar. Los capos tratan de mantener sus negocios desde dentro. Tienen tel&eacute;fonos m&oacute;viles en el interior, es dif&iacute;cil pillarles con ellos. Tenemos que extremar los controles para que no campen a sus anchas&raquo;, afirma el portavoz de APFP. Por seguridad se mueve a los m&aacute;s peligrosos a otros m&oacute;dulos o se les lleva a otras prisiones para que no generen n&uacute;cleos fuertes en su lugar de confinamiento. Los funcionarios de prisiones demandan al Estado m&aacute;s plazas p&uacute;blicas; una mesa t&eacute;cnica de seguridad; un plan integral para llevar un mismo registro de agresiones y un protocolo de violencia f&iacute;sica.</p>

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