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Los CIEs: entre la cárcel y el limbo legal

22 de agosto de 2014

Las ONG Ferrocarril Clandestino y SOS Racismo cuestionan la existencia misma de los Centros de Internamiento para Extranjeros, a los que consideran un medio de "meter miedo" a los inmigrantes irregulares. El nuevo Reglamento sobre los CIEs no los dota de mecanismos necesarios para garantizar el ejercicio de los derechos de las personas internas. La ONU puso en el foco a estos centros de detención cuando condenó a España en 2012 por la tortura y el racismo implícitos en el trato dado a un interno.

EL DIARIO (FERNANDO DEL ROSAL).- "De qué sirve garantizar con una ley el derecho a la vida, si cuando una persona está enferma tú no la llevas a un hospital o no le das asistencia médica, que es lo que le pasó a Samba Martine, su derecho a la vida no se está garantizando y se muere". De esta forma alude Patricia Orejudo, miembro desde 2011 de la Comisión Cerremos los CIE de la Organización No Gubernamental Ferrocarril Clandestino, al caso de la congoleña Martine, y así define la también jurista el cuadro que perfila el debate sobre los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs).

El rechazo hacia los CIEs se ha reforzado por la orden de reapertura por parte de la Audiencia Provincial de Madrid de la investigación penal sobre la muerte de Samba Martine en el CIE de Aluche. La mujer sufrió una meningitis en abril de 2011 estando retenida. Los presuntos responsables son dos médicos y dos sanitarios del mismo CIE de Aluche, así como la directora de la empresa que lo gestiona. Por otro lado, el pasado 15 de marzo de 2014, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el Real Decreto por el que se aprueba el Reglamento de funcionamiento y régimen interior de los CIEs.

"Es cuestión de la voluntad de las personas encargadas de asistir a las personas internas para que sus derechos sean efectivos, y lo que no ha conseguido el Reglamento es establecer medios eficaces para garantizar el respeto de estos derechos", continúa Orejudo en alusión a esta normativa reciente sobre el funcionamiento de estos centros, edificios públicos donde se retiene de manera cautelar y preventiva a extranjeros sometidos a expediente de expulsión para ser repatriados a sus países de origen.

Pero, ¿cuál es su verdadera naturaleza?, ¿están más cerca de lo que son las cárceles o su desregulación los sitúa en un limbo legal? Estos lugares se encuentran en tela de juicio por los testimonios acerca de las condiciones en que viven las personas internas, y más cuando Naciones Unidas (ONU) condenó en octubre de 2012 a España por detención arbitraria, discriminación racial y torturas en el CIE del madrileño barrio de Aluche, por el caso del interno magrebí llamado El Hadj, tal y como se documenta en la página 14 del Boletín digital de la ONG SOS Racismo Madrid, de enero de 2013. La ONU se basó en un informe de la comisión que estudió su caso, que concluyó que el interno fue sacado por policías de su habitación y conducido a un lugar fuera del alcance de las cámaras de seguridad del CIE, donde "le propinaron una severa paliza de la que resultó con serias heridas y contusiones que requirieron su tratamiento médico". Lo último que ha salido a la luz sobre el centro de Aluche es la historia de una interna brasileña que, embarazada, estuvo 18 días interna cuando, como se dijo desde el Gobierno, según la ley en estos casos "se opta por otra de las medidas cautelares diferente a la de su internamiento en el CIE".

En España hay ocho centros que dependen del Ministerio del Interior. Tal y como consta en la web del portal de investigación sobre la inmigración global, Global Detention Project (GDP), en Canarias hay tres: uno en Lanzarote (Guacimeta), con capacidad para 200 personas; otro en Las Palmas de Gran Canaria (Barranco Seco), que puede albergar a 168; y otro en Santa Cruz de Tenerife (Hoya Fría), cuya ocupación máxima es de 238 personas. Hubo uno en Fuerteventura (El Matorral), con capacidad para 1.100 personas, que fue clausurado. En el caso del CIE madrileño, la capacidad es de 280 personas.

La figura de los CIEs ya se estableció con la Ley del 85 (Ley Orgánica 7/1985 sobre derechos y libertades de los extranjeros en España, vigente hasta el uno de febrero de 2000), con la que se estableció la posibilidad de introducir a extranjeros en estos centros como medida cautelar en los procedimientos de deportación. "Lo natural es que se hubiese establecido un régimen de funcionamiento, que se hizo con una Orden Ministerial de 1999, esto es, 14 años de CIEs desregulados", critica Orejeudo. Esta Orden "regulaba parcialmente algunos aspectos, mientras que otros fueron considerados ilegales, de forma que desde 1999 hasta 2009 los CIEs estuvieron operando con esta Orden", continúa la docente. En 2009 se intentó dotar de más garantías a los centros, estableciendo los Juzgados de Instancia como reguladores de los CIEs. En ese momento se instó al Gobierno que adoptara un reglamento de funcionamiento, "y debió haberlo hecho en el plazo que le daba la Ley Orgánica" prosigue Orejudo, seis meses, pero tanto los Ejecutivos del Partido Socialista (PSOE) como del Partido Popular (PP) no lo adoptaron hasta este año.

El reglamento recién aprobado "intenta dar una regulación más o menos concreta, lo que pasa es que en muchos aspectos vuelve a permitir de nuevo la arbitrariedad de las propias direcciones de estos centros", asegura la abogada y activista, arbitrariedad contenida en el establecimiento de normas de régimen interno. "Lo que ha venido ocurriendo es que el director del CIE ponía y disponía libremente, este Reglamento viene a ser un marco, pero hay otras cuestiones que se siguen dejando a la decisión de cada policía", que decide cuestiones que, o bien no están reguladas específicamente en el Reglamento, como la cuestión de dónde internar a las personas trans-sexuales que aún no tienen el reconocimiento legal del cambio de sexo (hay módulos de hombre y de mujeres). El hecho de que se interne a personas en celdas de castigo, qué infracciones debe cometer para ello y cuánto tiempo debe estar en esa celda o por qué una persona puede o no ser derivada a un centro médico. "Tú no puedes establecer en un reglamento que las quejas se envíen al director del CIE, si el director luego se lo pasa por el forro, que es lo que nos dicen las personas internas ahora". Orejudo explica cómo un joven argelino interno en el CIE de Aluche con el que trabaja, le ha comentado el hecho de que, pese a enviar al director del centro una carta "cada día", la respuesta "nunca" ha llegado. "¿De qué sirve un reglamento que permita las quejas y las reclamaciones si luego les hacen ni caso? Ese es el problema", se plantea la abogada.

Los CIEs siguen, pues, siendo lugares con escasa regulación en un contexto de personas privadas de libertad, "cuando decimos que los CIEs son peores que cárceles es por esto en gran medida, porque son opacos y no hay forma de saber por qué se adoptan este tipo de decisiones".

Por otro lado, "creemos que el nuevo marco es en cierto modo inútil, porque recoge una serie de derechos de las personas internas que ya estaban establecidos en una Ley Orgánica, de rango superior a un Reglamento, y sin embargo estos derechos no se estaban garantizando, no había un solo derecho de la Ley Orgánica que no se estuviera infringiendo", apunta Orejero. Es el caso del derecho a la intimidad y a la dignidad de las personas, que "no se regulan pero que son de cajón si tú quieres respetar un derecho superior ". Estas cuestiones quedan al arbitrio del director del CIE.

Como contrapunto, cabe decir que desde que se atribuyeron competencias de control de los CIEs a los Juzgados de Control, "se ha logrado que ordenen a las direcciones que si alguien te pide salir al servicio por la noche, no le digas que lo haga allí, delante de sus compañeros, que es lo que ocurría antes", tal y como menciona la activista de Ferrocarril Clandestino. Cuando un interno entiende que están vulnerando algún derecho propio puede remitir una queja a este juzgado, personalmente o por medio de las ONG que trabajan en pro de sus derechos.

(...) Artículo íntegro en enlace a la fuente

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